Friday, September 4, 2009

Remembranza por los cuatro años de exilio

4/9/2009

El tiempo pasó y me legó deudas de incertidumbre, de deseos insatisfechos, de fracasos. Al salir de Cuba pensé que mi mayor problema estaba resuelto. El aislamiento forzoso me retrotrajo doscientos años, cuando el mundo era el doble de extenso, Julio Verne no había nacido, menos su exitosa novela sobre un viaje a la luna. La realidad me agarró por una «pata», me hizo caer y golpearme la frente contra algo más duro que el cemento y las piedras. En la patria, en la que no somos personas porque no podemos siquiera comer una fruta tropical, ni que decir de opinar, pensar solo para los adentros bien profundos, donde, incluso, la Seguridad del Estado puede acceder de mil macabras formas, la soledad que provoca la fractura de todos los sueños no es la peor de todas. Yo la experimenté entre seres sin muchas luces que me miraron por encima del hombro, que no extendieron una mano para ayudarme.


continuará

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