Thursday, October 29, 2009

El embargo o el bloqueo

La ONU por amplia mayoría condenó las restricciones comerciales impuestas por Estados Unidos a Cuba en 1962 y, por supuesto, el gobierno dictatorial cubano saltó de alegría; el declive económico más importante desde la desintegración del campo socialista, por la ingénita dependencia externa, no será su fin. Cada vez que está seriamente amenazado las coyunturas internacionales lo sostienen. Si tiene un pacto con el Diablo es a prueba de fuego, bajas temperaturas y huracanes de categoría cinco. En los noventa el carisma de Fidel y el ascenso al poder de Hugo Chávez fueron los hechos salvadores. Esta vez la expansión de los gobiernos ultraizquierdistas, la dañina influencia de estos en las organizaciones políticas regionales y mundiales  y un cambio en las posturas del gobierno de los Estados Unidos y de La Unión Europea a favor del diálogo.
Mario Molina, premio Nobel de Química, cursó estudios de postgrado en prestigiosas universidades; es una celebridad científica a base de sacrificio estudio y trabajo que ha retribuido a la humanidad la pasión por la investigación. En Cuba no es posible; las personas son propiedad de los Castro y de sus instrumentos de dominación. Los  estudios superiores no son gratuitos, están condicionados a la sumisión, al menos públicamente, al Régimen; el talento es secundario. El título no es un pasaporte para el desarrollo intelectual posterior. Los ingenieros y los licenciados no gozan de ningún reconocimiento, para vivir deben robar y vender en el mercado negro, productos terminados y materias primas; migrar hacia ocupaciones lucrativas relacionadas con el turismo o las ventas minoristas con el mismo objetivo: sustraer, de lo contrario sobrevivir en el límite de la pobreza, como ignorantes. La estrategia comunista ha sido un éxito; la oposición no existe, los que critican un poco no cuentan, «perro que ladra no muerde», están aislados y vigilados, o son agentes encubiertos, otra consecuencia del hambre y la degradación que oxigena a las autocracias; no es casual que en todos los sistemas socialistas enseñoree el déficit material.  A los gobernantes les basta para vivir como reyes con los subsidios de los chinos y los venezolanos. El pueblo ha sido doblemente traicionado, ser una pequeña isla, sin recursos naturales ha sido un fatalismo. Así que con o sin Libreta de Abastecimientos, comedores obreros y mercados agropecuarios seguiremos obligados a repetir entre dientes el «¡Patria o Muerte!», o errar por el mundo arrastrando nuestra condición de sin patria, pagando bien caro los trámites consulares, las llamadas, las visitas y las remezas que aliviaran a los nuestros, pero que sostienen a los opresores. Si Barack Obama hubiera nacido en Cuba nos comprendería. No podemos culparlo por tal fortuna ni exigirle que nos entienda. Solamente podemos pedirle que nos escuche. De todas formas: «Ojos que no ven, corazón que no siente».    

Wednesday, October 28, 2009

Colaboró con la CIA ¿y qué?

Juanita Castro reveló que se implicó con la CIA, para debilitar la dictadura instaurada por su hermano Fidel, en los años sesenta. A estas alturas ¿a quiénes les importa, y la relativa «humanidad» de Raúl Castro? A la editorial Santillana, al canal Univisión, los cuales persiguen obtener ganancias intentando convertir en mar un charquito, a los descendientes de emigrados que indagan sobre antecedentes lejanos por curiosidad, a los desplazados septuagenarios, a los que por ignorancia, ingenuidad o desvirtuada solidaridad  difunden y premian blogs de cuestionables patriotas. La agonía de un pueblo por medio siglo, los muertos, los humillados, no producen millones, tampoco la labor de Eduardo Padrón al frente del Miami Dade College, adecuada para una crónica periodística o para una entrevista, ni los que con sacrificio, en el exilio, vencen o fracasan con el corazón compungido por las diferencias culturales y la añoranza perdida. Las ganancias las generan los chismes de los famosos. No importa si son autócratas cubiertos con la sangre de los anónimos aplastados por tales liderazgos torcidos. Parece que los próximas generaciones de cubanos seguirán naciendo muertos. La crisis alimentaria y de insalubridad no mellará al régimen: se sustenta en décadas de miedo inoculado con acertada propaganda que se ha traducido en una profunda indiferencia de los nacidos después de la caída del Muro del Berlín y en la resignación de la franja etaria que soportó los primeros treinta años de consolidación comunista. Los dictadores, responsables de los regímenes de derecha, de las sangrientas guerras en Centroamérica, inspiradores de Chávez y los acólitos que amenazan con sumir a todo el continente en el vasallaje ignominioso, no van a ceder el poder voluntariamente; no les importa la comunidad internacional, la que durante medio siglo ha oscilado entre el apoyo directo, el indirecto y la condena a un embargo, sin cuya existencia el pueblo no gozaría, en términos generales, de mejores condiciones de vida. El poder es más adictivo y más letal que la cocaína. Los que se levantan con hambre, los que solamente desean trabajar para comer continuarán ignorados e incomprendidos; los opresores, millonarios, gozando de lo que les queda de vida, y enriqueciendo a los familiares cercanos. Así que restan dos caminos: la resignación representada por los que sobreviven filmando escenas en direcciones municipales de migración, para engañar a los que no son cubanos, que muestran a funcionarios anonadados por la valentía de falsos opositores, por los chivatos, por los corruptos, por los que roban a los conciudadanos; las bestias producto de la adaptación que consolidan la dominación. La segunda opción es la rebelión violenta, con seguridad, sería rechazada por la OEA, la ONU y la Unión Europea; la moda es la paz y la negociación. La angustia de los explotados es una maldición que nada más puede revertirse en otra vida, pero la esperanza, que no sea la impuesta por los Castro, es un derecho restringido, como conocer que hay más allá del mar azul que rodea lo que un día fue, bien o mal llamada, la perla del Caribe. Ojalá la intervención norteamericana en la guerra de Independencia de finales del siglo XXI nos hubiera premiado con la condición de Estado Libre Asociado; la «independencia» ha resultado muy cara.

Monday, October 19, 2009

La decepción esperada

Los ciudadanos de Costa Rica sufrieron dos nuevas decepciones futbolísticas en pocas horas: la selección nacional no pudo clasificarse directamente para el próximo  campeonato mundial de balompié que se celebrará en Sudáfrica el próximo año y, la de menores de veinte años, acarició el tercer lugar en el de Egipto, pero se acoquinaron durante los tiros de penales. En ese país es el único deporte que recibe cobertura de radio, de televisión y de prensa, el resto, como si fueran disciplinas marcianas, ni siquiera unos Juegos Olímpicos despiertan el fervor nacional; más que la ignorancia, es parte de la cultura social el mínimo interés por ampliar los horizontes cognoscitivos, característico del provincianismo endémico rural reforzado por la propaganda simplista. Las causas hay que buscarlas en la forma de educar: los niños viven detrás de las rejas y de las puertas de las casas con mínimo intercambio social: las áreas deportivas se conservan por el poco uso. El juego constante desarrolla los talentos, el concepto de equipo y el espíritu competitivo, tal como ocurre en Argentina y en Brasil. En Costa Rica, en cambio, se conforman con unas competencias domingueras de unos equipos de estudiantes, a veces, de la misma aula, que se hablan, con suerte, durante el recreo. Los niños encerrados maduran con lentitud o nunca. Tampoco aprecian el entrenamiento concienzudo de los países desarrollados. La educación física es demasiado «cansada» para mayores y chicos. Hace unos días leí un artículo de opinión de un columnista que exaltaba la criolla costumbre tica de perecear y que criticaba a la norteamericana por priorizar el trabajo y la creación de riqueza. Y, casi al mismo tiempo, un editorial que informaba que el cuarenta por ciento de las exportaciones eran producto de la tecnología desarrollada en el país: pura mentira. Los del Norte son los que construyen las bases tecnológicas que rigen la sociedad humana; sin ellos, el Tercer Mundo no sería más que tribus de cazadores-recolectores-pescadores, mas estos los culpan de continuar en la cola. La envidia es parte de la vida, producto del complejo de inferioridad, de la incapacidad para sobreponerse a la inercia. Es más fácil condenar; por eso los comunistas han tenido siempre seguidores a pesar de los estragos que causan.
El equipo de mayores no clasificará; los integrantes no tiene madera de vencedores; no pueden ser motivados, el individualismo lo impedirá. Para variar la historia deberán sobreponerse a sí mismos, y los pueblos son retrógrados. Los juveniles serán una excepción para el recuerdo: avanzaron sin experiencia previa en los equipos de Primera División, como no ocurre en las potencias continentales. En Costa Rica la juventud no recibe oportunidades, a nadie le importa formar: son cachazudos; espectadores que esperan avanzar sin sudar; por consiguiente, eternos perdedores.

Monday, October 12, 2009

El premio Nobel de Obama

Obama está de moda; impactó a la academia sueca. El presidente es buen orador, proyecta la imagen de hombre sencillo y es negro; la mezcla perfecta que conmueve a los blancos eruditos que desprecian la discriminación, pero que la fomentan con el favoritismo ingenuo. No son hipócritas, sino humanos pecadores. Lo justo es relativo y está convoyado con la incomprensión; fue repudiado George Bush, quien hizo más por la paz: declaró la guerra a los talibanes, derrocó a Saddan Hussein, le plantó mala cara a los proyectos de Chávez de revivir el socialismo (hambre, miseria, explotación, reducción de las libertades individuales, abuso de poder, desprecio por la vida, muerte y migraciones masivas). Quizás, cometió el error de no influir para que Iraq e Irán se desangraran en una guerra fratricida que los debilitara antes de someterlos por separado. Miles de inocentes hubieran muerto, y millones o buena parte de la humanidad si las armas nucleares entran a formar parte del arsenal iraní A Obama, le temblará la mano para detenerlo por la fuerza. Ni siquiera lo condenó con contundencia cuando el pueblo se manifestó en las calles para protestar contra el fraude electoral, y tampoco permite que Israel asuma el papel de mercenario. Es un soñador, y estos no quieren reconocer que los odios entre naciones, como entre  individuos, son inevitables. Los líderes, personas, instituciones o gobiernos, son envidiados, acosados y atacados. El mundo no entiende que Estados Unidos es la opción que representa el progreso; Irán, China o Rusia el oscurantismo y el retroceso que experimentó Europa Occidental al caer Roma. El mal enamora y el bien aburre; no debería ser, pero es así. Puede ser que estemos en el preludio de una próxima reversión, que la aparición del comunismo en el siglo XX marcara los primeros indicios y que los avances de lo que será el planeta ya han sido ensayados en Corea y en Cuba. Si es así la academia sueca ni la mayoría del planeta lo entenderán. La vida es una ilusión cargada de peligros, una metáfora incompleta, una composición amorfa que se satisface con la sordidez.

Tuesday, October 6, 2009

Democracia y democracia

Un ex presidente costarricense ha sido condenado a prisión, pero quizás nunca la visitará, y si lo hace será por poco tiempo. Los procesos judiciales contra las figuras de renombre son lentos, enmarañados y los favorecen de una u otra forma, sobre todo en ese país tan nacionalista como conservador y subdesarrollado. En las calles alguna gente se quejaba de que los ricos siempre salen ganando y los pobres perdiendo. Tienen razón, pero no en que fue una decisión injusta. La igualdad que desean no puede ser: la vida dota a los organismos con las mismas necesidades, pero con diferentes capacidades para satisfacerlas, lo que engendra la confrontación. Quienes se quejan, los menos favorecidos, esperan que tales desventajas las reduzcan los mejores dotados, y esa pasividad es una de las manifestaciones de la pobreza espiritual que causa la económica. Los más fuertes aprovechan las ventajas evolutivas para beneficios propios; no podría ser de otra forma, aunque los naturalmente perjudicados van depurando la fatalidad biológica lentamente, a veces, con avances significativos, en ocasiones, con retrocesos fatales, pero son parte de la vida y siempre existirán. Para salir de la fatalidad y ser favorecido por los demás mortales hay que luchar contra la pasividad endógena. Así y todo, aun con ganas, esfuerzos y buenas intenciones pocos lo lograrán: el equilibrio de la vida se alcanza en la desigualdad. No se puede esperar que algunas políticas de cualquier gobierno eliminen las brechas sociales. La democracia como concepto teórico es impracticable en este planeta, cuyo movimiento social está basado en el individualismo y la exclusión. Los miserables de los países desarrollados son más afortunados que los de países subdesarrollados, y entre estos la variación es significativa. Los desgraciados bajo dictadores gárrulos son los más perjudicados. ¿Y por qué no hay manifestaciones masivas en estos últimos? Porque la vida está diseñada para subsistir en el límite, y pasa por períodos netos de retrocesos, donde lo aparentemente ilógico se impone. En el universo hay fuerzas que propician la expansión que en ciertas etapas son vencidas por la tendencia a la contracción. La corrupción ha nacido con el hombre, no se pude evitar, si hubiera conformidad general no existiera nada de lo que disfrutamos, y eso equivale a soportar una cuota de sufrimiento. Al menos el ex presidente Calderón sufrió un remezón; Castro, quien ha destruido la vida de millones morirá sin pagar por sus crímenes. Los ticos disgustados pueden no conformarse y manifestarlo, tienen suerte; los cubanos no pueden y, sin dudas, han dejado más huellas en el Nuevo Mundo, maldito desde el descubrimiento. Así es la vida: lo justo es, a la vez, injusto e indiferente, depende del sistema de referencia, como el sentido del movimiento de la posición del observador en la mecánica clásica de Newton.