Tuesday, December 29, 2009

¡Ya viene llegando…?

La revista Newsweek pronosticó la muerte de Fidel Castro, pero tal acontecimiento no está obligatoriamente asociado con un cambio radical en la política del gobierno cubano. Lo pueden ocultar, por más que las reflexiones sigan apareciendo con la regularidad habitual. Tal vez nunca escribió alguna. Es muy fácil reproducir su estilo; ha repetido lo mismo por cincuenta años. Sin embargo, el otro pronóstico: la defenestración de Hugo Chávez sí podría ser un hecho desencadenante, pues la crisis se agudizaría hasta niveles nunca vistos; las reservas del régimen son exiguas, una situación muy diferente al periodo especial de los noventa del siglo pasado. Y cuando se trata de no comer nada, el miedo racional es suplantado por el instinto de supervivencia, y el de la dictadura la obligará a reprimir sin poderlo ocultar al mundo, como ocurre en Irán, pero Cuba es una isla, un enemigo débil, fácil de condenar, igual que Honduras. Por desgracia, la suerte de nuestro país está atada al de otro; es parte de la historia desde que Colón desembarcó en la actual zona oriental. No obstante, los pronósticos son, a veces, meras estrategias publicitarias. En tanto esperamos que sin mover un dedo el Iluminado nos mande un milagro caminamos por las calles de la Habana pensando en lo que sería la zona del malecón sin comunismo, en que mientras estamos a la caza de oportunidades los perezosos, los que son pobres por incapacidad piensan en tener sin transformarse a sí mismos y caen en la tentación de votar por un populista que los engañará más de lo que creen que han sido manipulados. Y es que el vivo vive del tonto, del yunque que recibe los martillazos, el cual no aspira a convertirse en dador, sino en esquivar los golpes por reflejo incondicionado. Darwin tenía razón: la vida es confrontación; adaptarse es cambiar más rápidamente para llegar primero. La vida es competencia, los que están bien dispuestos triunfando y perdiendo obtienen más que los pasivos, por desgracia la mayoría, los ingenuos que se dejan timar con la romántica idea de que la felicidad está en recibir parte de lo que no han producido. Los populistas no quitan para repartir, sino para dominar absolutamente. Pero tales creencias son inevitables por lo menos durante unos siglos más: la madurez política está asociada con las vivencias históricas; quinientos años es poco tiempo.
Así que la pegajosa letra de Willy Chirino seguirá siendo una esperanza. Aunque, claro, la incertidumbre gobierna los hechos humanos, por eso pequeñas ideas se trastocan en colosales empresas que un día comienzan a declinar en un ciclo interminable, igual que las mentiras que parecen verdades por obra y gracia del espiritualismo de la laya humana. Ojalá sea el caso.

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