Tuesday, February 2, 2010

Lo que se cree

La masa entiende por democracia la posibilidad de elegir presidente por voto directo entre varios candidatos de diferentes partidos, los cuales se fundan para satisfacer los intereses específicos de los grupos sociales que representan, los que coinciden y discrepan constantemente hasta en el propio seno de estos; lo primero para un individuo es su yo. En igual medida los designados a la asamblea, instaurada para evitar la dictadura, son la voz de sí mismos, y de la agrupación por la cual se postulan. En Estados Unidos una reforma para cubrir a toda la población de seguro médico encuentra múltiples obstáculos, seguramente quienes lo necesitan no se oponen; una muestra de que no se debe estar entre los desfavorecidos para no sentirse ajeno a la sociedad. Los gobiernos representan lo contradictorio de la vida humana, y las leyes promulgadas beneficiarán a fracciones más o menos mayoritarias. En los países donde las plataformas de los diferentes partidos no difieren en lo esencial, la alternancia y la discrepancia tienden a beneficiar cada vez a más integrantes, son aquellos donde el conservadurismo endógeno, característico de los humanos, es menos diletante. Centroamérica, en cambio, lo es y, la pobreza, con sus males asociados golpea a gran parte de la población. Los candidatos prometen, y no cumplen, de izquierda o de derecha, en parte porque para triunfar hay que decir lo que se quiere oír, en parte porque la inercia de este tipo de sociedades requiere de los esfuerzos pausados de los siglos. Así en las próximas elecciones de Costa Rica los electores deberán escoger entre una mujer que no tiene más virtud que ser fiel sirviente del partido que agrupa a los sectores económicos más poderosos, y que es apoyada por un número importante de simpatizantes que siguen la marea sin preguntar hacia dónde se dirige. Un llamado libertario que cambia de discurso como de camiseta, y un sospechoso que no se sabe si pretende parecerse a Manuel Zelaya, Ortega o Evo Morales. Uno que se autodenomina menos malo, como si lo importante fuera la originalidad del anuncio publicitario. La variedad no significa democracia, pero las esencias son complicadas para las mayorías.

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